Tengo

Cuando me veo y toco
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy Juan con Menos,
y hoy con menos,
vuelvo los ojos, miro,
me veo y toco
y me pregunto cómo ha podido ser.

Tengo, vamos a ver,
que ya no puedo andar por mi país,
y ver lo poco que hay en él,
importar de bien lejos lo que antes
hice o podía hacer.

De zafra, qué decir?
de monte, qué decir?
de ciudad, qué decir?
ejército -mejor no decir,
ya ajenos para siempre y suyos, de ellos,
y un eterno dolor
de humo, estela, loor.

Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de ir
yo, campesino, obrero, gente simple,
tengo el gusto de ir
!a una cadeca!
a comprar c.u.c. con el pago de mi sudor
ni por uno
ni por diez
a uno por veinticinco -esto es tremenda explotación.

Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
siempre me pueden detener
y pedirme el carné de identidá.
O bien en la carpeta de un hotel
decirme que no hay pieza,
todas las piezas para el turismo internacional,
mi pieza está en la base de campismo popular.

Tengo, vamos a ver,
que la guardia de la capital
me agarra y me encierra en un cuartel,
y me sube a una rastra de regreso
a mi provincia oriental.

Tengo que como tengo la tierra tengo el mar,
con griffin,
con coastgar,
y escualos cantidá,
vamos de balsa en balsa y ola en ola,
gigante azul abierto democrático:
en fin, el mar.

Tengo, vamos a ver,
que ya aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a callar
y a mentir.

Tengo que ya tengo
donde trabajar
y luchar
lo que me tengo que comer.

Tengo, vamos a ver,
tengo lo que no quería tener.

Nicolas OnTheCage

Mar afuera

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El 14 de febrero de 1898 en Sagua la Grande, antigua provincia de Las Villas, nace Jorge Mañach y Robato.

Filósofo, ensayista, periodista, intelectual prolífico y polémico, su vasta obra abarca trabajos filosóficos, académicos, ensayos, críticas de arte y costumbrismo. Preocupado por la cultura nacional, su estado y destino, prepara su estudio con el arsenal conformado en universidades de Estados Unidos, Francia y Cuba; y no duda en indagar tanto en las aguas profundas de la filosofía y la cultura como en aspectos menudos y aparentemente insignificantes. Y todo esto presentado en una prosa cuidada y armónica, libre de lugares comunes y dueño de un estilo único, que le vale ser considerado como uno de los grandes logros literarios de la lengua española.

Consciente de no haber logrado esbozar siquiera la figura de Mañach, para cerrar este breve recuerdo de su 110 aniversario, quiero provocar al lector con estas interrogantes que a menudo me rondan.

¿Qué escribiría nuestro Jorge al observar los actuales coches de caballos que usamos para transportarnos? ¿Seguiría llamando a los viejos autos Ford "insolentes y bárbaros"? ¿Qué diría de los nuevos Mitsubishi y Hyundai?

¿Qué ensayo le dedicaría, no ya al estado de nuestra alta cultura, ni siquiera a la cultura promedio o de masas, sino a nuestra falta de educación, la más básica, la formal, moral y cívica?

¿Qué concluiría al descubrir que muchos cubanos, jóvenes en su mayoría, han seguido por décadas su camino, y se van a morir fuera de la Patria, aunque sea unas pocas millas mar afuera?

¿Hacia dónde vamos, Eliécer?

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Un día de enero, el joven Eliécer Ávila, estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas, aprovecha una reunión para hacer un grupo de preguntas al señor Ricardo Alarcón, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Un poco nervioso y con una honestidad a prueba de balas –según mi intuición de guajiro-, busca las razones que no tiene “para rechazar determinadas afirmaciones, para defender determinadas ideas” y “tener una perspectiva del futuro inmediato de lo que puede pasar con eso a lo que uno está defendiendo”. Preguntas que, con mínimas variaciones, muchos cubanos se han hecho y se hacen mientras escribo estas líneas. Preguntas que, según infiero, fueron respondidas con brevedad unas y esquivadas otras, en general de forma poco
satisfactoria.

Y digo infiero, porque no he visto la grabación que manos anónimas hicieron llegar a la BBC y a partir de entonces se ha difundido por internet. Con 52 minutos de duración, ha sido la fuente de la que se citan las respuestas del Presidente de la ANPP. Citas donde habla de su perfecta ignorancia sobre la dualidad monetaria y la prohibición de Yahoo, no habla de la prohibición para los nacionales de hospedarse en hoteles, y ofrece números que demuestran que ahora acceden a los hoteles muchos más cubanos que antes de 1959. Y por último, es muy significativo que a la pregunta de por qué el pueblo de Cuba no puede viajar a determinados lugares del mundo, Alarcón argumente que viajar no se puede ver como un derecho, que si todo el mundo, todos los habitantes del planeta pudieran viajar, se formaría tremenda trabazón aérea. Si las citas son ciertas, sería bueno que Alarcón moviera el jalón cronológico unos años hacia delante –me conformo con los 70, vaya-, y el geográfico un poquito hacia abajo, hacia Cuba.

Salvando las debidas distancias, este jelengue de materiales filtrados a la prensa me ha recordado al misterioso ‘deep throat’ que informaba a los periodistas durante las investigaciones al presidente Richard Nixon. Nuestro ‘garganta profunda’ ha logrado que el año empezara movidito, punto de coincidencia con lo ocurrido a inicios del 2007, que recibió, entre otros, el nombre de pavongate.

Y mientras el video de la BBC se difunde por el mundo y diversos medios se hacen eco de la noticia, al interior del país comienza a circular una grabación más breve (16 minutos y 44 segundos, para ser exactos) con un curioso letrerito que dice ‘en vivo’, como si fuera una transmisión televisiva, que solo contiene la intervención de Eliécer, pero no trae las respuestas de Ricardo Alarcón.

El 8 de febrero, nuestro conocido Yohandry Fontana Guethón publica un artículo en el sitio KAOSENLARED.NET, con la prosa despeluzada e inconfundiblemente incoherente a que nos tiene acostumbrados. Asegura que hay un “show mediático” montado detrás del video de la UCI, expone nueve conclusiones que se reafirman en el material, a pesar de que reiteradamente duda de su autenticidad, y dice que se pueden sacar mil más. Y también se pueden sacar varias comas y superlativos y adjetivos sobrantes, digo yo. Y su idea de que el video está manipulado, por aparecer incompleto, confirma la existencia de una versión larga con respuestas: “pues hasta donde lo pusieron en El País, Alarcón no termina de exponer sus ideas”.

Como complemento nacional, dos días después aparece en ‘Juventud Rebelde’ un artículo de Pablo Valiente, donde, como también es costumbre, se refiere a tergiversaciones del debate sobre la realidad cubana por parte de varios medios del mundo, sin mencionar las palabras ‘video’, ‘UCI’, o los nombres de Eliécer y Alarcón, y mucho menos las preguntas del primero y las respuestas del segundo.

Y como era de esperar, comenzaron los rumores sobre la posible detención de Eliécer Ávila y se propagaron noticias sin confirmación en las que se mezclaban a familiares de Eliécer, activistas pro derechos humanos, agentes del Consejo de Estado –novedoso, los de la Seguridad del Estado son plantilla fija y ya no impresionan- y hasta un hijo de Carlos Lage. Confieso que me comenzaba a preocupar un poco por la suerte del joven, pero para mi tranquilidad, ya ha salido en el noticiero nacional, vivito y coleando. Un poco ojeroso, es cierto, pero eso no es anormal en un estudiante.

Eliécer, que parece haber leído a Yohandry, asegura que todo ha sido una campaña mediática, puro oportunismo para aparentar caos y desunión. Cuenta que no le han quemado el colchón ni hecho acto de repudio y que trabaja para "aportar de manera consciente al proyecto". El mismo proyecto que "nosotros estamos seguros que existe, lo que queremos saber cuál es". Me alegro por él, pues parece que ha logrado sobreponerse a sus dudas y continuar defendiendo las ideas por las que está dispuesto a matar y morir. O puede ser que ya le hayan explicado en que consiste el proyecto. Si es así, por favor, dime, ¿ hacia dónde vamos, Eliécer?

El fuego es brillante y limpio

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Ray Bradbury es mi escritor de ciencia ficción favorito. A veces dudo si realmente lo que ha escrito merece ese calificativo. Él mismo ha declarado ser un escritor de fantasía y que su única obra de ciencia ficción es ‘Fahrenheit 451’. Esta novela es un buen exponente de que la ciencia ficción no es un subgénero ni un arte menor, sino una forma diferente de abordar problemas humanos en literatura, como pueden ser la literatura/novela romántica o negra. Hace mucho tiempo que no releía ‘Fahrenheit 451’ -la leí por primera vez en la adolescencia- y es de imaginar las nuevas lecturas y asociaciones que surgen de un repaso actual. En el prefacio a la edición de 1993 el autor cuenta:

"¿Qué despertó mi inspiración? ¿Fue necesario todo un sistema de raíces de influencia, sí, que me impulsaran a tirarme de cabeza a la máquina de escribir y a salir chorreando de hipérboles, metáforas y símiles sobre fuego, imprentas y papiros? Por supuesto: Hitler había quemado libros en Alemania en 1934, y se hablaba de los cerilleros y yesqueros de Stalin.

Y además, mucho antes, hubo una caza de brujas en Salem en 1680, en la que mi diez veces tatarabuela Mary Bradbury fue condenada pero escapó a la hoguera."

Recuerdo mi asombro al ver que los bomberos de esta historia quemaban en vez de extinguir, usaban el fuego para destruir casas y libros -y hasta personas. Toda la argumentación sobre la nocividad de los libros y el pensamiento reflexivo la aceptaba entonces como justificación para estructurar ese mundo alucinante donde viven personajes que no recuerdan el rocío de la hierba ni cuando miraron a la luna por última vez. En un país que proyectaba su futuro de las manos de los hombres de ciencias, que pertenecería por entero al socialismo, esta novela -publicada en el mismo año en que muere el artífice de un mecanismo de dominación tan duro y frío como el acero de su apodo, mecanismo que después llegó, recorriendo el mundo, hasta mi ciudad- no podía leerse sino como una fantástica aventura.

En la Cuba del siglo XXI, después de la caída del muro de Berlín, internet y la globalización; después de tantos años de impulso creador bloqueado y reducido a supervivencia individual y feroz, de tantas libertades y derechos escamoteados, y de la persecución contra las bibliotecas independientes, leer ‘Fahrenheit 451’ provoca experiencias mucho mas cercanas a la realidad. Clarisse es la juventud rebelde que cataliza el cambio en Montag. Mildred, la esposa, una suicida desequilibrada que solo habla con su televisor y rehúsa compartir las preocupaciones de Montag, a quien denuncia por poseer libros para salvarse ella. El capitán Beatty es un hombre astuto que ha dedicado su vida al oficio de bombero y de su muerte se deriva que no le gusta lo que hace. El sabueso mecánico es un instrumento de represión quirúrgico, identifica a su víctima por el olor y la persigue tenazmente.

A continuación cito -in extenso- unos fragmentos del diálogo Montag -Beatty. Guy Montag es el bombero protagonista, quien a partir de presenciar el suicidio de una dueña de libros prohibidos, que prefiere arder junto con su casa, comienza a cuestionar su función y el destino que le dan a los libros. Le dice a su esposa:

"Quizás algún hombre necesitó toda una vida para reunir varios de sus pensamientos, mientras contemplaba el mundo y la existencia, y, entonces, me presenté yo y en dos minutos, ¡zás!, todo liquidado."

Él ha ocultado un libro que pertenecía a la suicida y piensa declararse enfermo para no trabajar esa noche, cuando recibe la visita del capitán Beatty, su jefe, que viene a evaluar su estado anímico y a deslizarle no muy sutiles advertencias, mientras le da la versión oficial del abandono de la lectura y el pensamiento, sustituidos por las imágenes y el entretenimiento. A medida que el diálogo avanza, Montag, que siente que la casa se le derrumba encima, habla cada vez menos, repite la última frase de Beatty, hasta que deja de ser un diálogo y se convierte en un monólogo. Termina así:

"A la gente de color no le gusta ‘El pequeño Sambo’. A quemarlo. La gente blanca se siente incómoda con ‘La cabaña del tío Tom’. A quemarlo. Escribe un libro sobre el tabaco y el cáncer de pulmón ¿Los fabricantes de cigarrillos se lamentan? A quemar el libro. […] Diez minutos después de la muerte, un hombre es una nube de polvo negro. No sutilicemos con recuerdos acerca de los individuos. Olvidémoslos.
Quemémoslo todo, absolutamente todo. El fuego es brillante y limpio.”

[…]

“¿Clarisse McClellan? Tenemos ficha de toda su familia. Les hemos vigilado cuidadosamente. La herencia y el medio ambiente hogareño puede deshacer mucho de lo que se inculca en el colegio. Por eso hemos ido bajando, año tras año la edad de ingresar en el parvulario, hasta que, ahora, casi arrancamos a los pequeños de la cuna. […] La familia había estado influyendo en su subconsciente, estoy seguro, por lo que pude ver en su historial escolar. Ella no quería saber cómo se hacía algo, sino por qué. Esto puede resultar embarazoso. Se pregunta el porqué de una serie de cosas y se termina sintiéndose muy desdichado. Lo mejor que podía pasarle a la pobre chica era morirse.”

[…]

“Si no quieres que un hombre se sienta políticamente desgraciado, no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión, para preocuparle; enséñale sólo uno. O, mejor aún, no le des ninguno. Haz que olvide que existe una cosa llamada guerra. Si el Gobierno es poco eficiente, excesivamente intelectual o aficionado a aumentar los impuestos, mejor es que sea todo eso que no que la gente se preocupe por ello. Tranquilidad, Montag.

Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo Iowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos. Por ese camino se encuentra la melancolía."

[…]

“Espero haber aclarado conceptos. Lo que importa que recuerdes, Montag, es que tú, yo y los demás somos los Guardianes de la Felicidad. Nos enfrentamos con la pequeña marea de quienes desean que todos se sientan desdichados con teorías y pensamientos contradictorios. Tenemos nuestros dedos en el dique. Hay que aguantar firme. No permitir que el torrente de melancolía y la funesta Filosofía ahoguen nuestro mundo. Dependemos de ti. No creo que te des cuenta de lo importante que eres para nuestro mundo feliz, tal como está ahora organizado.”

Fragmentos tomados de: Fahrenheit 451. Ray Bradbury. Edición Ballantine de 1981, traducción de 1993.

Hallazgos a retazos

1. El descubrimiento va acompañado de emoción. Quien la ha experimentado sabe que, bajo su efecto, puede rebasar cualquier límite -recordemos Arquímedes y su salida de los baños. Develar lo oculto, sacarlo a la luz, hacer retroceder los límites de la ignorancia, aunque sea la propia, eleva el orgullo del descubridor y lo estimula a nuevas indagaciones. No importa que lo hallado sea simple. Lo menudo e inmediato es lo que constituye nuestra circunstancia, nuestra vecindad, aquello con que ha de rozarse nuestra existencia. Si la percepción es compartida por otros, si hay coincidencia en la asociación o el criterio, se tiene una lectura colectiva, mayor intensidad en la retroalimentación y se pueden alcanzar cotas emocionales impresionantes.

2.

Hay voces femeninas inolvidables. Dos de mis intérpretes favoritas comparten además otro aspecto común. La primera que llegó a mí, -cronológicamente hablando- fue la colombiana Shakira. Su manera de interpretar la diferencia de sus contemporáneas y le vale para tener un lugar especial en mi preferencia musical. Más de una década después, cuando escuché a Dolly, no la oveja sino Dolores O’Riordan, fue que todo comenzó. No intentaré compararlas y mucho menos describirlas -a sus voces me refiero. Lo primero no me interesa y lo segundo no creo ser capaz de lograrlo. Tengo la certeza de que quienes las hayan escuchado entenderán. Además del emotivo efecto que sus voces me producen, tienen la misteriosa capacidad de evocarse mutuamente. Una lleva a la otra, me hace desear oírla, buscarla, alternar sus temas en un interminable diálogo de asociaciones.

3.

Noche en Lisboa, febrero de 2001. El recinto del centenario Convento do Beato acoge a Scorpions en concierto acústico. Iniciando el cierre de la noche la banda se despide con ‘Winds of change’, ovacionada por el público. Klaus Meine al centro del escenario, Chris Kolonovits, responsable de los arreglos para formato acústico, inicia unos acordes de piano que sugieren, incitan la memoria, pero antes de poder recordar,Klaus canta: "love of my life, you’ve hurt me" y ya todos saben. No es sorpresa, puesto que a mitad del concierto han presentado una excelente versión del clásico de Kansas ‘Dust in the wind’. Tampoco parece importar que el tema original haya sido compuesto hace más de un cuarto de siglo, por un músico y una banda que ya no existen, cuando muchos de los presentes no habían nacido siquiera. Nada de eso importa ahora que ha acontecido el descubrimiento. Desde el tercer verso "love of my life can’t you see", público e intérprete van juntos. El canto y la emoción compartidos en esos breves minutos son un homenaje a ese genio único que es Freddie Mercury, quien hace ya una década que nos rompió el corazón y se marchó, sin llegar a saber lo que su abandono ha significado para nosotros.

4.

Nosotros, los humanos, necesitamos del pasado. Esta necesidad nos ha hecho desarrollar la memoria, la escritura y la representación gráfica.

Si la pérdida de la memoria puede tener consecuencias trágicas para un individuo -véase ‘Memento’-, su efecto sobre grupos mayores puede alcanzar dimensiones de catástrofe. La obsesión por esclarecer nuestros orígenes lleva, por la vía material, a la arqueología; la senda espiritual, a la mitología y la religión. Los replicantes de ‘Blade Runner’, criaturas artificiales producto de la ingeniería genética, necesitan fotos y recuerdos para responderse las preguntas que se hacen acerca del origen de su propia conciencia y su posible trascendencia.

Mucho de esta dependencia del pasado se encuentra también en el universo visual, bello y decadente, creado por Ridley Scott para representar un utópico Los Ángeles en el año 2019. Para obtener respuestas, los Nexos buscan a su padre creador, quien habita en la cima de una pirámide, como un faraón del futuro. J. F. Sebastian, el científico empleado como vía de acceso a dicho creador, vive en un apartamento del edificio Bradbury, de finales del siglo XIX. El despacho del capitán de policía Bryant se filma en la estación Union, construida en la década del 30 del siglo pasado. El apartamento de Deckard se ubica en una casa diseñada por el arquitecto Frank Lloyd Wright en 1924. Esta casa, conocida como la Residencia Ennis, inspirada en el arte y la arquitectura maya, sirve de locación a la escena donde Deckard expone a Rachel que ella no es humana, valiéndose de su conocimiento de los recuerdos implantados en la mente de la replicante. La destrucción emocional del personaje está presentada en la combinación de texturas de los bloques ornamentados, la luz tamizada por una cortina que esparce diagonales sobre las superficies y los objetos de ambientación, lográndose una de las atmósferas visuales mas perdurables de toda la película. Atmósfera que es acompañada con excelencia por la música del compositor Vangelis, quien utiliza un fondo de sonidos electrónicos aleatorios, sobre el que se ejecuta al piano una sugerente melodía, minimalista y romántica, titulada ‘Memories of green’.

5.

Con su novela ‘Interview with the Vampire’, la escritora Anne Rice añade nuevas dimensiones a las historias de vampiros. Nuevos mitos, una aguda presentación del drama existencial del protagonista -que se debate entre su necesidad de vivir y la obligación de acabar con vidas humanas para lograrlo- y la búsqueda de la identidad propia mediante el conocimiento de otros de su especie, son parte de los ingredientes que hacen de esta obra una gran influencia, tanto literaria como para otras manifestaciones artísticas posteriores.

El músico británico Sting debuta como solista en 1985 -tras una exitosa carrera con The Police- con el álbum ‘The Dream of the Blue Turtles’. En el incluye una canción titulada ‘Moon Over Bourbon Street’ que es una pequeña gema en cuanto al texto, música y atmósfera que logra crear. Inspirada en la novela, logra resumir de forma acertada el drama del protagonista en una breve estrofa:

"I have stood many times outside her window at night.
To struggle with my instinct in the pale moonlight.
How could I be this way when I pray to god above,
I must love what I destroy and destroy the thing I love"

[Muchas noches de pie tras su ventana,
lucho con mi instinto bajo la pálida luz de luna.
Cómo puedo ser así, yo que rezo a dios en lo alto,
debo amar lo que destruyo y destruir lo que amo.]

Esta canción tiene un color azul oscuro que se torna violeta, color de sombra nocturna a la luz de la luna velada por las nubes, que -como en las películas de hombres-lobo- se descubre, brillando llena sobre la calle Bourbon para que dé comienzo al horror. Luna llena con el frío brillo de luz nocturna, opuesta a la cálida luz del sol, frío tenebroso y fúnebre, que envuelve como los acordes del bajo, en angustia circular.

Luna llena sobre la calle Bourbon, brillando, abriendo todos los horrores y cerrando todas las estrofas.

En 1994 el director irlandés Neil Jordan realiza una adaptación al cine de la novela de Rice. Jordan, quien ha dirigido películas tan memorables como ‘Mona Lisa’ y ‘We’re no angels’, parte de un guión de la propia autora y de un reparto todos estrella -Brad Pitt, Tom Cruise, Antonio Banderas, Christian Slater, y una asombrosa Kirsten Dunst de doce años-, para crear una visión del mundo de Anne Rice que ha sido calificada como hipnótica, fascinante, espeluznante y sexy.

Mi cronología personal es así:

Primero escuché la canción, en fecha relativamente cercana a su lanzamiento a finales de los 80. Muchos años después, ya en este siglo XXI que aún va de calzón corto, pude leer la novela, en su idioma original. Y poco después, la película.

No puedo decir cómo hubiera sido de haber accedido a estas obras en su secuencia natural, pero recordar la canción mientras leía la novela y ver después una interpretación visual de un mundo que tanto horror y seducción nos provoca, me ha proporcionado una satisfacción estética inolvidable.

6.

Los muchachos de Porno Para Ricardo, que han dado -y ojalá que sigan dando por mucho tiempo- de qué hablar, también me ofrecen la oportunidad de sentirme descubridor. Su canción ‘El Delegado’, que dicho sea al margen, si la tomamos literalmente propone un uso de la violencia que no comparto, tiene un segmento delicioso inspirado en el clásico can can.

Yo, guajiro al fin, no sé mucho de música, pero llevo más de veinte años en esto de educarme la guataca y creo haber afinado un poco el detector de mierda tanto para la música como para la literatura. Y estos muchachos saben hacer buena música, tienen densidad y un humor descacharrante. En buen cubano, vacilan y son vacilables. Lo bueno empieza desde el título de su disco ‘A mí no me gusta la política pero yo le gusto a ella, compañeros’, una alusión a cierto personaje célebre que ahora no recuerdo, quien dijo algo así como: "I don’t support drugs, but drugs support me". En la canción de los bajistas, deliciosa burla de los avatares del grupo, sorprenden con unas agitadas frases de ‘Guillermo Tell’ y encima sueltan eso de: "escuchen qué lindo, el bajo sampleado!". Y para terminar, mi favorita: en el tema ‘La libertad’ el vocalista hace una deformación sucesiva del verso "todos en una misma celda" que remite a un pasaje similar en ‘Territorial pissings’ del clásico Nirvana.

7.

El viaje continúa. Nuevas búsquedas alejan las fronteras de lo desconocido, aumentan la capacidad de hacer nuevas referencias, complejizar las lecturas. La percepción se ensancha hacia los demás y se profundiza en el conocimiento adquirido.

Kundera y La Jiribilla

Cuando estaba en primaria me gustaba escribir (las famosas composiciones) y las Letras se me daban fácil. Después en el pre fui seducido por la tecnología, la electrónica y las telex (telecomunicacioens) y así me metí en el mundo de las computadoras y no he salido más. Creo que como todos llevamos dentro a un Nicanor (Frank Delgado dixit), yo llevo dentro a un escritor (bueno, a lo mejor un escritorcito, no?) El mundo me cambió después de leer a Kundera, ya nada será igual. Y todo se lo debo a La Jiribilla. Ahora no recuerdo detalles, pero hace unos dos/tres años leí un artículo donde, de pasada, el autor se preguntaba si Kundera realmente era tan buen escritor o si sólo había sabido aprovechar la coyuntura del 20 aniversario del 68 o algo así. Entonces, provocado, me propuse leerlo, lo busqué y lo leí. Puedo decir convencido que Kundera es un GRAN escritor y que a muchas de las cosas que escriben en La Jiribilla no se les debe dar tanto crédito. Yo al menos lo hago.

Chapas verdes y boinas negras

Me acuerdo de una historia que me contó una amiga mía, preocupada por una diferenciación entre los alumnos de la escuela primaria donde tiene a su hija menor. Un grupo de niños seleccionados se denominan ‘seguidores del Che’ o algo así, y visten boina negra con la clásica estrellita y llevan un distintivo distinto, valga lo que ya saben…

No recuerdo los detalles de otras actividades que realizan de manera diferenciada, pero lo que si me llamó la atención (yo, que normalmente soy muy distraído) es lo que pude ver por mis propios ojos, semanas mas tarde, mientras iba en carro con un compañero de trabajo que me dice que va a pasar por la escuela a recoger a su niño antes de continuar a nuestro destino, y llegamos a la susodicha escuela de mi amiga. En el tiempo que esperé a que mi colega recogiera a su muchacho me llamó la atención que varios de los niños boinas-negras que salían de la escuela, se iban en carros y motos, muchos de ellos con chapa verde. Una imagen que vale por mil palabras…