Hallazgos a retazos

1. El descubrimiento va acompañado de emoción. Quien la ha experimentado sabe que, bajo su efecto, puede rebasar cualquier límite -recordemos Arquímedes y su salida de los baños. Develar lo oculto, sacarlo a la luz, hacer retroceder los límites de la ignorancia, aunque sea la propia, eleva el orgullo del descubridor y lo estimula a nuevas indagaciones. No importa que lo hallado sea simple. Lo menudo e inmediato es lo que constituye nuestra circunstancia, nuestra vecindad, aquello con que ha de rozarse nuestra existencia. Si la percepción es compartida por otros, si hay coincidencia en la asociación o el criterio, se tiene una lectura colectiva, mayor intensidad en la retroalimentación y se pueden alcanzar cotas emocionales impresionantes.

2.

Hay voces femeninas inolvidables. Dos de mis intérpretes favoritas comparten además otro aspecto común. La primera que llegó a mí, -cronológicamente hablando- fue la colombiana Shakira. Su manera de interpretar la diferencia de sus contemporáneas y le vale para tener un lugar especial en mi preferencia musical. Más de una década después, cuando escuché a Dolly, no la oveja sino Dolores O’Riordan, fue que todo comenzó. No intentaré compararlas y mucho menos describirlas -a sus voces me refiero. Lo primero no me interesa y lo segundo no creo ser capaz de lograrlo. Tengo la certeza de que quienes las hayan escuchado entenderán. Además del emotivo efecto que sus voces me producen, tienen la misteriosa capacidad de evocarse mutuamente. Una lleva a la otra, me hace desear oírla, buscarla, alternar sus temas en un interminable diálogo de asociaciones.

3.

Noche en Lisboa, febrero de 2001. El recinto del centenario Convento do Beato acoge a Scorpions en concierto acústico. Iniciando el cierre de la noche la banda se despide con ‘Winds of change’, ovacionada por el público. Klaus Meine al centro del escenario, Chris Kolonovits, responsable de los arreglos para formato acústico, inicia unos acordes de piano que sugieren, incitan la memoria, pero antes de poder recordar,Klaus canta: "love of my life, you’ve hurt me" y ya todos saben. No es sorpresa, puesto que a mitad del concierto han presentado una excelente versión del clásico de Kansas ‘Dust in the wind’. Tampoco parece importar que el tema original haya sido compuesto hace más de un cuarto de siglo, por un músico y una banda que ya no existen, cuando muchos de los presentes no habían nacido siquiera. Nada de eso importa ahora que ha acontecido el descubrimiento. Desde el tercer verso "love of my life can’t you see", público e intérprete van juntos. El canto y la emoción compartidos en esos breves minutos son un homenaje a ese genio único que es Freddie Mercury, quien hace ya una década que nos rompió el corazón y se marchó, sin llegar a saber lo que su abandono ha significado para nosotros.

4.

Nosotros, los humanos, necesitamos del pasado. Esta necesidad nos ha hecho desarrollar la memoria, la escritura y la representación gráfica.

Si la pérdida de la memoria puede tener consecuencias trágicas para un individuo -véase ‘Memento’-, su efecto sobre grupos mayores puede alcanzar dimensiones de catástrofe. La obsesión por esclarecer nuestros orígenes lleva, por la vía material, a la arqueología; la senda espiritual, a la mitología y la religión. Los replicantes de ‘Blade Runner’, criaturas artificiales producto de la ingeniería genética, necesitan fotos y recuerdos para responderse las preguntas que se hacen acerca del origen de su propia conciencia y su posible trascendencia.

Mucho de esta dependencia del pasado se encuentra también en el universo visual, bello y decadente, creado por Ridley Scott para representar un utópico Los Ángeles en el año 2019. Para obtener respuestas, los Nexos buscan a su padre creador, quien habita en la cima de una pirámide, como un faraón del futuro. J. F. Sebastian, el científico empleado como vía de acceso a dicho creador, vive en un apartamento del edificio Bradbury, de finales del siglo XIX. El despacho del capitán de policía Bryant se filma en la estación Union, construida en la década del 30 del siglo pasado. El apartamento de Deckard se ubica en una casa diseñada por el arquitecto Frank Lloyd Wright en 1924. Esta casa, conocida como la Residencia Ennis, inspirada en el arte y la arquitectura maya, sirve de locación a la escena donde Deckard expone a Rachel que ella no es humana, valiéndose de su conocimiento de los recuerdos implantados en la mente de la replicante. La destrucción emocional del personaje está presentada en la combinación de texturas de los bloques ornamentados, la luz tamizada por una cortina que esparce diagonales sobre las superficies y los objetos de ambientación, lográndose una de las atmósferas visuales mas perdurables de toda la película. Atmósfera que es acompañada con excelencia por la música del compositor Vangelis, quien utiliza un fondo de sonidos electrónicos aleatorios, sobre el que se ejecuta al piano una sugerente melodía, minimalista y romántica, titulada ‘Memories of green’.

5.

Con su novela ‘Interview with the Vampire’, la escritora Anne Rice añade nuevas dimensiones a las historias de vampiros. Nuevos mitos, una aguda presentación del drama existencial del protagonista -que se debate entre su necesidad de vivir y la obligación de acabar con vidas humanas para lograrlo- y la búsqueda de la identidad propia mediante el conocimiento de otros de su especie, son parte de los ingredientes que hacen de esta obra una gran influencia, tanto literaria como para otras manifestaciones artísticas posteriores.

El músico británico Sting debuta como solista en 1985 -tras una exitosa carrera con The Police- con el álbum ‘The Dream of the Blue Turtles’. En el incluye una canción titulada ‘Moon Over Bourbon Street’ que es una pequeña gema en cuanto al texto, música y atmósfera que logra crear. Inspirada en la novela, logra resumir de forma acertada el drama del protagonista en una breve estrofa:

"I have stood many times outside her window at night.
To struggle with my instinct in the pale moonlight.
How could I be this way when I pray to god above,
I must love what I destroy and destroy the thing I love"

[Muchas noches de pie tras su ventana,
lucho con mi instinto bajo la pálida luz de luna.
Cómo puedo ser así, yo que rezo a dios en lo alto,
debo amar lo que destruyo y destruir lo que amo.]

Esta canción tiene un color azul oscuro que se torna violeta, color de sombra nocturna a la luz de la luna velada por las nubes, que -como en las películas de hombres-lobo- se descubre, brillando llena sobre la calle Bourbon para que dé comienzo al horror. Luna llena con el frío brillo de luz nocturna, opuesta a la cálida luz del sol, frío tenebroso y fúnebre, que envuelve como los acordes del bajo, en angustia circular.

Luna llena sobre la calle Bourbon, brillando, abriendo todos los horrores y cerrando todas las estrofas.

En 1994 el director irlandés Neil Jordan realiza una adaptación al cine de la novela de Rice. Jordan, quien ha dirigido películas tan memorables como ‘Mona Lisa’ y ‘We’re no angels’, parte de un guión de la propia autora y de un reparto todos estrella -Brad Pitt, Tom Cruise, Antonio Banderas, Christian Slater, y una asombrosa Kirsten Dunst de doce años-, para crear una visión del mundo de Anne Rice que ha sido calificada como hipnótica, fascinante, espeluznante y sexy.

Mi cronología personal es así:

Primero escuché la canción, en fecha relativamente cercana a su lanzamiento a finales de los 80. Muchos años después, ya en este siglo XXI que aún va de calzón corto, pude leer la novela, en su idioma original. Y poco después, la película.

No puedo decir cómo hubiera sido de haber accedido a estas obras en su secuencia natural, pero recordar la canción mientras leía la novela y ver después una interpretación visual de un mundo que tanto horror y seducción nos provoca, me ha proporcionado una satisfacción estética inolvidable.

6.

Los muchachos de Porno Para Ricardo, que han dado -y ojalá que sigan dando por mucho tiempo- de qué hablar, también me ofrecen la oportunidad de sentirme descubridor. Su canción ‘El Delegado’, que dicho sea al margen, si la tomamos literalmente propone un uso de la violencia que no comparto, tiene un segmento delicioso inspirado en el clásico can can.

Yo, guajiro al fin, no sé mucho de música, pero llevo más de veinte años en esto de educarme la guataca y creo haber afinado un poco el detector de mierda tanto para la música como para la literatura. Y estos muchachos saben hacer buena música, tienen densidad y un humor descacharrante. En buen cubano, vacilan y son vacilables. Lo bueno empieza desde el título de su disco ‘A mí no me gusta la política pero yo le gusto a ella, compañeros’, una alusión a cierto personaje célebre que ahora no recuerdo, quien dijo algo así como: "I don’t support drugs, but drugs support me". En la canción de los bajistas, deliciosa burla de los avatares del grupo, sorprenden con unas agitadas frases de ‘Guillermo Tell’ y encima sueltan eso de: "escuchen qué lindo, el bajo sampleado!". Y para terminar, mi favorita: en el tema ‘La libertad’ el vocalista hace una deformación sucesiva del verso "todos en una misma celda" que remite a un pasaje similar en ‘Territorial pissings’ del clásico Nirvana.

7.

El viaje continúa. Nuevas búsquedas alejan las fronteras de lo desconocido, aumentan la capacidad de hacer nuevas referencias, complejizar las lecturas. La percepción se ensancha hacia los demás y se profundiza en el conocimiento adquirido.

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