El cocodrilo, la concretera y el reloj

tic tac tic tac

y todo el tiempo perdiendo el tiempo

y todo el tiempo perdiendo el tiempo

y todo el tiempo perdiendo el tiempo

PornoParaRicardo

El fin de semana pasado fue tiempo de fiesta en la finca. Celebramos el 36 cumpleaños de mi esposa -y último, como se apresuró en anunciar a los amigos presentes. De ahora en adelante -dice, celebraré aniversarios SIN cifras. Dicho en tono de broma, aunque nadie duda de su seriedad, lo anterior ilustra lo determinante que es para gran parte de las féminas el manejo de su edad, que es equivalente, en cierto grado, al control sobre el tiempo.

En toda reunión de amigos que no se ven con frecuencia, es tema obligado ponerse al día. Conversar sobre lo sucedido en su respectivas vidas durante ese tiempo en que han estado ‘desconectados’. De manera que una buena parte del tiempo que transcurre se dedica a hablar sobre lo que ha llenado el tiempo ya pasado. Y es difícil encontrar una conversación de este tipo sin que se trate, ya sea de forma explícita o implícita, de la manera más común que tenemos de relacionarnos con el tiempo. Que es nuestra manera tan cubana de perderlo.

El buen capitán de barco sabe que la tripulación debe mantenerse ocupada o comienza a pensar en el motín. Peor aún si hay descontento por la gestión de quienes ejercen el mando a bordo -recordar la historia del Bounty. Suficientes tareas y un estricto horario son elementos indispensables, pero no suficientes, para mantener alejados los malos pensamientos. Es necesario, además, que una parte de la tripulación vigile a la otra, para que el miedo y la sospecha frenen las posibilidades de planificar la revuelta. Y aún así, a la menor oportunidad, los marineros beben, bailan, se pelean y juegan a las cartas.

El tiempo, vector irreversible y magnitud física que no se puede acumular o transferir, es el recurso determinante para la vida del hombre, visto como individuo o sociedad. Resulta lógico asumir que tan valioso recurso no debe ser desaprovechado, y derivar de esto que los grupos y sociedades se organicen para reducir sus pérdidas al mínimo posible. Pero en nuestro caso no siempre las buenas intenciones se logran en la práctica.

Por un lado colas, turnos y transporte con atraso, huecos negros de nuestro tiempo personal. Por otro, horarios, planes y programas, formas de control y organización del tiempo imperantes en la sociedad, huellas de ese Gran Crono-Arquitecto del Universo que nos hace vivir nuestra vida al ritmo de sus decisiones. Control y despilfarro parecen ser los eternos Escila y Caribdis que debe sortear el navío de nuestro tiempo. Y la travesía, que se realiza en condiciones adversas, tiene un tiempo limitado, sea por el azar o la biología. Consumiré un poco de tu tiempo en repasar algunos lugares y formas en que perdemos –o nos hacen perder- el tiempo.

La restricción comienza en los murales de la escuela.

La escuela con internado, conocida como beca, es el ejemplo perfecto para iniciar nuestra breve indagación sobre el tiempo. Puede incluir la enseñanza secundaria, o en su defecto el período de escuela al campo, también el preuniversitario y los institutos politécnicos. Puedo asegurar, a riesgo de descubrir el agua tibia, que un elevado por ciento de los cubanos menores de cuarenta años ha estado becado en algún momento de su vida.

Aquí el uso del tiempo se estructura alrededor de un horario para todo el día, de 6:00 AM a 10:00 PM, dentro del que se ordenan las actividades docentes, productivas, de servicio y restaurativas. Aparte de asistir a clases y tiempos de estudio individual, los alumnos están sometidos a un numeroso surtido de actividades que incluyen trabajo agrícola o relacionado a la especialidad técnica, prácticas deportivas, limpieza de locales y áreas exteriores, trabajo en el comedor (conocido como auto-servicio) y toda actividad social, política y militar que se determine por la dirección del centro u otras instancias.

La responsabilidad de velar por el bienestar de niños y adolescentes es muy grande, y los miembros de los colectivos que gestionan estas escuelas se ven sometidos a elevados retos y presiones. En dependencia de varios factores, entre los que menciono de paso el tamaño de la matrícula y los niveles de celo profesional de los miembros del claustro, se determina el grado de restrictividad a que se somete el uso del tiempo por parte de los alumnos. Estos, que se ven obligados a pasar una de las etapas más determinantes de su vida lejos del núcleo familiar, donde por un lado recibirán conocimientos básicos para su posterior desarrollo intelectual, y por otro definirán hábitos, preferencias, rebeldías y afectos que emplearán por el resto de su vida adulta; se las arreglan para escapar de los mecanismos de control y desarrollar un sinnúmero de actividades ‘extracurriculares’, de las cuales solo voy a nombrar una, muy natural en esa edad, que es el inicio de las relaciones sexuales.

La universidad para los revolucionarios, y las mejores ubicaciones para los integrales.

En la universidad las cosas cambian un poco. Las actividades docentes y los comedores se mantienen regidos por horarios, pero el resto del tiempo se puede gestionar con un poco más de independencia. En el repertorio de tareas se incluye una nueva, la guardia estudiantil, que puede realizarse en predios de la beca o en el campus. Variando de lugar en lugar, las condiciones de vida en la beca son más o menos flexibles y tolerantes para con las -a mi criterio- dos principales actividades que se realizan en una beca universitaria. La primera es cocinar, de forma individual o en grupos, para reforzar la alimentación , tradicionalmente deficiente. Y la segunda es la convivencia en parejas.

Comparada con el nivel anterior, la universidad puede parecer un paraíso de libertad, al menos en lo que se refiere al uso del tiempo, pero tampoco es para exagerar. Los requerimientos docentes, la alimentación y el transporte consumen tiempo. El mecanismo empleado para la asignación de las ubicaciones laborales al terminar la carrera, el denominado ‘escalafón integral’, realiza un ordenamiento de los estudiantes teniendo en cuenta, además de los resultados docentes, la participación en un variado conjunto de actividades que se equiparan y en algunos casos superan, a las calificaciones obtenidas en los exámenes. Este mecanismo de compulsión obliga a los estudiantes, prácticamente desde el inicio de los estudios, a dedicar una cantidad nada despreciable de tiempo a acumular horas de trabajo voluntario, donar sangre, realizar actividades deportivas y culturales, y asistir a cualquier otra actividad social, política y militar que se determine por la dirección del centro u otras instancias. Y como si esto fuera poco, deben dedicar parte de sus vacaciones a trabajar en las Brigadas Estudiantiles de Trabajo, las famosas y odiadas BET.

Las asambleas de ‘integralidad’, sobre todo las que se realizan en el último año de la carrera, pueden convertirse en espectáculos dignos de compararse con la lucha de gladiadores del antiguo imperio romano. Agresiones, bajezas, ‘trapos sucios’ expuestos ante la brigada para mejorar posiciones, todo un muestrario de las miserias humanas catalizadas por un absurdo sistema que intentaba crear esa utopía llamada el Hombre Nuevo.

¡Bienvenido al mundo real!

Si el paso de la enseñanza media a la superior tiene signo liberador, el comienzo de la vida laboral trae una nueva carga de responsabilidades que complican aún más el uso del tiempo por parte de los jóvenes profesionales. A diferencia de los dos casos ya vistos, el entorno laboral está sujeto a la influencia interminable de distintos sistemas, planes y requerimientos, generalmente impuestos desde niveles superiores, que sin estar relacionados directamente con la actividad productiva fundamental de la entidad en cuestión, demandan recursos para su solución. Estas actividades ‘extraproductivas’, variadas en su contenido, pueden estar relacionadas con requerimientos informativos diversos, el control interno, perfeccionamiento empresarial, vigilancia a la corrupción, lucha contra el mosquito, ahorro de energía y un largo etcétera.

Se mantienen con ligeros cambios las demandas de horarios y disciplina, la guardia estudiantil se transforma en guardia obrera, y la lucha por la integralidad se torna en ‘emulación socialista’. Aparte de sus tareas como profesionales deben participar en trabajos voluntarios, donar sangre, y asistir a cualquier otra actividad social, política y militar que se determine por la dirección del centro u otras instancias.

Tan enorme y variado cúmulo de demandas que pesan sobre la espalda del trabajador y requieren de tiempo para su resolución, puede provocar una sensación de pesado agobio en los recién graduados y les toma un cierto tiempo para adaptarse, ‘coger la marcha’. A falta de una mejor imagen, he denominado a este fenómeno la concretera. Por una parte, la vorágine del trabajo absorbe a las personas y puede llegar a aturdirlas, marearlas, como sucede a quien da vueltas dentro de la concretera. Por la otra, la adaptación a un determinado ambiente laboral, con sus reglas no escritas, jerarquías e intrigas guarda similitud con la homogenización y amoldamiento que sufren los materiales al ser mezclados en la concretera y puestos en obra.

Anoto tres efectos nocivos de la concretera, pero pueden haber muchos más. Primero, la sobrecarga. Cada nuevo requerimiento extraproductivo desgasta a las personas, que dejan de enfrentarse a su actividad con sentido estratégico y se convierten en simples apaga fuegos. Esto conduce al segundo efecto negativo, la saturación, el embotamiento de los sentidos, el ‘da lo mismo’. Y por mera necesidad de supervivencia, llegamos al síndrome de la ola. Que es la actitud de adaptarse, resistir pasivamente y ‘esperar tiempos mejores’ mientras pasa la racha y todo regresa a la normalidad.

La nueva ola.

En los últimos años se percibe un incremento y rescate de ciertos elementos de la concretera que estaban ausentes o en desuso, debido a los efectos de la crisis imperante. Algunos protagonistas de este revival laboral son los matutinos, el aprovechamiento de la sagrada jornada laboral, los estudios políticos, la limpieza y orden interior y la emulación, acompañada de nuevas formas de vigilancia, supervisión y chequeos sorpresivos.

Tanta insistencia con viejas fórmulas, que la terca realidad ha puesto en su lugar, me hace pensar que la mentalidad del capitán de barco no ha cambiado mucho en estas décadas. El afán por la integralidad oculta las verdaderas intenciones, mantener mentes y cuerpos ocupados, aturdidos en la concretera, sin tiempo para pensar y evaluar la realidad. Un individuo sometido por mucho tiempo a la concretera está tan agobiado que no acepta (y delega de buen grado) la oportunidad de decidir sobre algo. Si además, está acostumbrado al secretismo, acepta que otros, que sí saben, tomen las decisiones importantes.

Tic tac, tic tac…

El capitán Garfio, enemigo jurado de Peter Pan, era perseguido insistentemente por un cocodrilo que le había devorado su mano derecha, con reloj incluido. El ruido del reloj delataba la presencia del saurio y facilitaba la huida del capitán. Garfio vivía atormentado por el temor de que en algún momento el reloj se detendría y el cocodrilo lo sorprendería. Nuestro capitán, rodeado por una tripulación descontenta y parado encima de un gran cocodrilo, debe actuar antes de que su tiempo se agote y corra el riesgo de ser devorado.

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La tostadora del Zombi

De mi época de estudiante conservo varias amistades, de esas que soportan el paso del tiempo como las pirámides. El protagonista de este relato es un amigo de la secundaria, que por su gran habilidad para dormir en el aula con los ojos abiertos y cara de profundo interés, lograba evadir la llamada de los profes. Por ello recibió, en bautizo estudiantil, el sobrenombre de el Zombi, a pesar de que el de Ferdinando* le ‘pegaba’ igual. Hablaré de otros rasgos suyos. El Zombi es un tipo persistente. Y además es un tipo con suerte. Es un excelente músico de academia, que hace arreglos, compone y domina tres instrumentos. Tiene una tremenda suerte que le ha permitido la posibilidad de viajar (al extranjero, se entiende) mas de cuatro veces desde el año 2001. Y eso para un ‘músico de provincia’ es un gran éxito.

Volviendo a la persistencia, resulta que el Zombi está encaprichado en desayunar con tostadas -a la inglesa, dice él. Por eso en sus tres últimos viajes ha traído una tostadora, la cual invariablemente se le decomisa en aduana. Él no se lamenta y hasta considera que las ha donado voluntariamente al turismo o a alguna casa de visita y eso hay que reconocérselo, no? Muchos creen que está loco o que es medio comem… Pero el insiste y persiste y dice que no se va a cansar de traerla, hasta que algún día logre tener su ansiada tostadora. Los recientes rumores sobre venta de electrodomésticos y un post de Yoani me han hecho recordar la historia del Zombi, que debe andar a estas horas con su música por Turquía o Japón, quizás con la tostadora de turno ya guardada en su equipaje. ¿Cuántas más habrá de ‘donar’ antes de poder cumplir su sueño de desayuno inglés?

(* Ferdinando era un payaso, protagonista de una teleserie de la extinta RDA que en cada capítulo se quedaba dormido en las más increíbles posiciones y situaciones.)

El poeta es un instante entre dos eternidades

El 20 de marzo de 2003 en la ciudad de Santa Clara muere Carlos Galindo Lena, poeta.

Como todo poeta conoció penurias y gloria, premio y olvido. Al final de su vida las cataratas quisieron robarle la luz, pero él no les hizo caso, alumbrándose con la luz que irradia desde la conciencia. Poeta singular desde sus inicios, no se sumó a la moda imperante porque:

"Yo la poesía la tomé siempre con mucha entrega y con mucho respeto. Me pareció que todo lo que se hacía era circunstancial, que nada tenía permanencia. Yo siempre he tratado de buscar algo más allá. A veces el coloquialismo lo encontraba demasiado… no sé. Como si no se lo tomaran en serio".

De manera especial disfruto sus poemas eróticos y sus sonetos. No soy un incondicional de las formas clásicas, pero creo que un soneto es tan buena carta de presentación como un poema extenso y, por ser bello y breve, dos veces bueno. Ha sido una deliciosa tortura elegir los dos que cito en esta entrega. Es gracias al cuaderno ‘Mortal como una paloma en pleno vuelo’, Premio José María Heredia de 1984, que reinicio la lectura de poesía, después de un período de alejamiento debido a una sobredosis de ‘coloquialina‘. Sus poemas me abrieron la puerta a algo que estaba más allá de lo que había leído hasta entonces. Y eso se lo agradeceré por siempre.

Apasionado de la historia y sus enigmas, confiesa:

"Siempre aspiré a conocer la historia de Cuba, sentía curiosidad por mi patria, amaba a los mambises; pero siempre desconfiaba de la historia. ¿Qué había en mí que me hacía desconfiar? Y me decía: «Es que yo tengo criterios. Quizás fue así. Quizás no». Eso se debió a que yo tuve un amigo coronel, veterano de la Independencia, que me dio muchos consejos, me hizo anécdotas: Quintín Bravo, de Caibarién. La historia hay que vivirla profundamente, porque si no queda atrás. No llega nunca a ciertas cuestiones. Una vez yo me dije: «Chico, tú eres poeta. Tu deber es la poesía; deja la historia, que ella es muy peligrosa». Pero hay enigmas en el aire. Y sólo los poetas podemos responder los enigmas de la historia".

Tuve la oportunidad de conocerlo, en los inicios de mi adolescencia, pero no pasó de ser un amigo de papá, que para más susto, era maestro y daba la impresión de ser muy serio. Después me fui lejos de su querida Santa Clara, crecí, leí su obra y me hice planes de regresar para conocerlo de verdad, que nunca cumplí, por miles de pequeñas y mezquinas justificaciones, la peor de todas quizás fue no desearlo lo suficiente. La noticia de su muerte, de la que pronto se cumplirá todo un lustro, me hizo posponer por última vez ese viaje. Pero para la próxima, -aunque ese viaje no será a Santa Clara, sino un poquito más largo- seguro que nos vemos, sí señor!

Quiero ahora, desde mi pequeñez, rendir homenaje a Carlos Galindo Lena, Poeta.

JUSTICIA

El aire del soldado es siempre un aire triste
Porque dar muerte
O recibir la muerte es siempre triste
Doloroso oficio de los hombres

Un paso de soldado y queda huérfana la tierra
Sin la verde sonrisa de los niños
Sin aquella que propaga la especie y aun
el pan de cada día

Ay por la libertad
Y el soplo negro del corazón asesinando
mariposas

El aire del soldado es siempre un aire triste
Pero al final de su noche puede que amanezca
Si la palabra libertad quemó su alforja
Si la palabra justicia fue su arma de guerra
Ay pero aun así
El aire del soldado es siempre un aire triste

Cada hombre tendrá derecho a que le juzguen

– – –

NADA ES COMPARABLE A UN HOMBRE QUE AMA

Cuando el sol abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Para salvar al hombre basta tu vegetal
presencia
Los perros se detienen a mirarte como la pasajera
de otros mundos
Porque la noche es tuya como es tuyo el secreto
de los astros

Cuando el sol abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Eres la casa del amor el resguardo contra
los huracanes
La torre desafiante sobre la arena del poniente
La rosa náutica me obliga a acariciar
tus senos

El viento me habla de las aves que emigran
de tu boca
Que plenitud de nidos colgando
de tus ramas
Eres tan terrestre como la nube que guarda
los presagios
Y tan celeste como el árbol que
alimentó la llama

Cuando la noche abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Desplegad vuestras carpas gitanas
de la tierra
El porvenir del hombre está en la rosa
de su vientre
Todos los naipes mueren en la
geografía de sus mares
Adiós tristes corsarios de los potros del viento
Adiós naves cargadas con los diamantes
ebrios
Cuando la aurora muere ya yo estoy en sus brazos
Cuando el hombre canta ya yo estoy en su vientre

– – –

QUEDARÁ DE TU SER LO QUE HAS GANADO…

Quedará de tu ser lo que has ganado
a multitud de amor frente a la noche.
No hay espacio vital para el reproche
aunque se pierda el sol de lo allegado.

Cuando el camino ha sido transitado
Con pie de abismo a flor, sin un derroche,
queda la esencia de la luz de anoche.
Vuelve a su ser el ser de lo logrado.

Y florece el espacio, el tiempo cede,
vive en la eternidad del que te nombra
y que al nacer de ti forja su estrella.

No ves que el hombre tonto que te agrede
no se resuelve en luz, queda en la sombra
y al fin crece y renace de tu huella.

– – –

RETRATO DE UN VIEJO POETA

Hondo y grave en su luz, ensimismado
en las tercas palomas de la frente
midiendo el hoy con soles inocentes
que emergen de las dudas del pasado.

En el presente firme y reservado
caminante de lunas y ponientes.
Solitario en su luz, irreverente
ante la insidia del amor frustrado.

Un universo crece desde el pecho
libre panal de amor para el camino
que conduce a la vida ilimitada.

Manos que van desde el altar al lecho
buscando una razón para el destino
que le abre el corazón a dentelladas.

– – –

TESTIGO DE CARGO

Al conjuro de tu voz
despiértanse los muertos.
No sólo los que habitan debajo
de las orquídeas,
los amados
sino también los que están de frente
a su inmundicia.
Cuando tú callas
ya nada vuelve a ser sobre la tierra,
perdida su esencial melancolía,
quedan expuestas a la compasión
y al silencio.
El tigre de media noche
para el sueño de las adelfas.
El hombre no sabe como reprimir
sus instintos.
La fiera deduce siempre
la inocencia de la carne.
Mirad que yo no juzgo,
pero el hombre es solícito y amable,
sólo externamente.
Ahí están todos los asesinados
como testigos de cargo.
Ay amada, limpiemos nuestro jardín
de maleficios
después de los relojes caídos
con la lluvia.
Pues el tiempo es como un trigal
que nos detiene
la conciencia errante,
por la fuerza de la inmovilidad
de su belleza.
El hombre en realidad nace solo,
muere solo;
es un grave error juzgar al hombre
por los hombres.

– – –

XVII

Hombre bueno, deja que el corazón universal viva junto a tu corazón, tú lo has visto sangrar cuando de piedad late por ti. No te pierdas, recuerda, hombre pequeñito, que esa es la diferencia entre el ser y el no ser.

– – –

EL GRAN VACÍO

La Mejorana

No todas las plantas tienen un holocausto en medio
de la noche;
la Mejorana inquiere al sol
sobre la luz de las reyertas,
la patria entre cenizas
ventila al aire sus jazmines.
¿Dónde hay un padre que dignifique tanto
su humildad?
Mirad que Grecia nos entregaba desde antaño
sus coronas de sangre,
pero aquí la sangre no corrió nunca,
entre hermanos,
siempre se detuvo en el ocaso.
¿Quién permitió que el tiempo de la siega
se precipitara entre las aguas?
La espiga fructificó
mas no llegaron a nacer las aves que hubieran bajado
al cielo entre alas
a germinar junto a la tierra dura,
junto a su cuerpo insigne.
El círculo se cierra en el momento de mayor
esperanza,
cuando todo iba a crecer
cuando empezara la danza de la vida,
de pronto lo terrible,
lo que nos deja llorando junto al río
interrogando a Dios…

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Libros citados

Yamil Díaz Gómez
Entrevista a Carlos Galindo Lena, Revista Umbral, número abril-junio de 1999.

Carlos Galindo Lena
Mortal como una paloma en pleno vuelo, Editorial Letras Cubanas, 1988.
Rosas Blancas para el Apocalipsis, Ediciones Capiro, 1991.
Aún nos queda la noche, Ediciones Capiro, 2001.

Ángeles tutelares

Quiero traer a este blog a mis ángeles tutelares, poetas y escritores a quienes quise conocer o agradecer y diversas combinaciones de tiempo y espacio no lo permitieron. Tienen en común, también, el hecho de no estar hoy entre nosotros. A unos los alejó la vida y, como reza la sabia frase, mientas hay vida hay esperanza. A otros, irremediablemente, los llevó la muerte. Y ¿acaso hay algo comparable a la muerte de un poeta?

Es esa muerte la única frontera que reconozco para ellos, la única taxonomía, porque determina la imposibilidad de la comunicación. Dónde nace, escribe o muere un poeta cubano es materia para bibliografías, dato para la burocracia, mera circunstancia. Capricho, sea humano o del destino. Como es también antojadizo el orden en que los presentaré al lector y las palabras introductorias que les dedicaré, que no serán reseñas literarias -que muchas y mejor escritas se hayan por doquier- ni valoración de trayectoria, sino leve transcripción de sentimientos, que como a la poesía, no se debe racionalizar en exceso. Tan solo una idea fijo: no me anima segunda intención ni afán manipulador. Rechazo que se me considere capaz de reducir obras y vidas tan queridas a la simple categoría de instrumentos arrojadizos. Antes que eso, prefiero -como buen guajiro- que me parta un rayo, real o de vergüenza. Para esa batalla, otros numerosos argumentos esperan turno. Me acerco con respeto a obras que deseo compartir y ofrezco disculpas anticipadas por cualquier malentendido, siempre posible en estos agitados tiempos.

Cada uno de ellos, en determinado momento, fue muy importante para mi. Unos dejaron recuerdos de personas, lugares y fechas; otros fueron emociones despertadas por lecturas, aprendizajes, descubrimientos. Todos contribuyeron a saciar esa otra hambre, que no es solo de guayabas, ayudaron a expandir mis horizontes más allá de los límites de una finca y una cotidianidad, y a sentirme parte –partícula, ínfimo polvo cósmico- de este conglomerado de estrellas y universos que es la cultura. Todos dejaron su huella en mí, única, que agradeceré siempre. Pero, de haber sido posible, preferiría tenerlos como amigos antes que anotarlos como influencias.

Mis ‘nuevos’ derechos…

Es un hecho consumado la firma de los Pactos Internacionales sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y sobre Derechos Civiles y Políticos. Lo he visto en el noticiero del ñame y las consignas, así que no caben dudas. Hay dos aspectos que me llaman la atención: Lo primero es la decepcionante pronunciación del Canciller Pérez Roque. Puede ser algún requerimiento de protocolo de Naciones Unidas, lo cierto es que no recuerdo haberlo visto anteriormente hacer sus declaraciones en inglés. Y qué inglés! No se lo recomiendo. Lo segundo, que no debería sorprenderme tanto, es que se le sigue echando la culpa de todo al bloqueo. Me cuesta trabajo descifrar la relación, por poner un solo ejemplo, entre el bloqueo y una permuta a Varadero.

Creo que lo más significativo para nosotros está aún por suceder. Será comprobar los límites que se impondrá a la realización de los mencionados derechos. Aprovecho para registrar los que considero indicadores de una plena voluntad de reconocimiento por parte de mi gobierno y que, a mi entender, son esperados por muchos cubanos:

– Que se libere a los compatriotas encarcelados por haber hecho uso anticipado de la libertad de expresión.

– Poder ir a visitar a un amigo que vive en Alemania y regresar a Cuba sin pedir permiso a mi gobierno. Alternativamente, que mi amigo -que es cubano- pueda regresar a Cuba cuando lo desee.

– Elegir una mejor educación para mis hijos, con profesores de experiencia y no improvisados que dependan de un control remoto.

– Contar con sindicatos independientes de la administración y las organizaciones políticas, que respondan a los intereses de los trabajadores que los eligen.

– Pasar unas cortas vacaciones en algún hotel de la capital o de los cayos. En realidad esta posibilidad está prevista en la Constitución cubana, pero como no se puede realizar en la práctica, la estoy recordando pa’ por siacaso…