El poeta es un instante entre dos eternidades

El 20 de marzo de 2003 en la ciudad de Santa Clara muere Carlos Galindo Lena, poeta.

Como todo poeta conoció penurias y gloria, premio y olvido. Al final de su vida las cataratas quisieron robarle la luz, pero él no les hizo caso, alumbrándose con la luz que irradia desde la conciencia. Poeta singular desde sus inicios, no se sumó a la moda imperante porque:

"Yo la poesía la tomé siempre con mucha entrega y con mucho respeto. Me pareció que todo lo que se hacía era circunstancial, que nada tenía permanencia. Yo siempre he tratado de buscar algo más allá. A veces el coloquialismo lo encontraba demasiado… no sé. Como si no se lo tomaran en serio".

De manera especial disfruto sus poemas eróticos y sus sonetos. No soy un incondicional de las formas clásicas, pero creo que un soneto es tan buena carta de presentación como un poema extenso y, por ser bello y breve, dos veces bueno. Ha sido una deliciosa tortura elegir los dos que cito en esta entrega. Es gracias al cuaderno ‘Mortal como una paloma en pleno vuelo’, Premio José María Heredia de 1984, que reinicio la lectura de poesía, después de un período de alejamiento debido a una sobredosis de ‘coloquialina‘. Sus poemas me abrieron la puerta a algo que estaba más allá de lo que había leído hasta entonces. Y eso se lo agradeceré por siempre.

Apasionado de la historia y sus enigmas, confiesa:

"Siempre aspiré a conocer la historia de Cuba, sentía curiosidad por mi patria, amaba a los mambises; pero siempre desconfiaba de la historia. ¿Qué había en mí que me hacía desconfiar? Y me decía: «Es que yo tengo criterios. Quizás fue así. Quizás no». Eso se debió a que yo tuve un amigo coronel, veterano de la Independencia, que me dio muchos consejos, me hizo anécdotas: Quintín Bravo, de Caibarién. La historia hay que vivirla profundamente, porque si no queda atrás. No llega nunca a ciertas cuestiones. Una vez yo me dije: «Chico, tú eres poeta. Tu deber es la poesía; deja la historia, que ella es muy peligrosa». Pero hay enigmas en el aire. Y sólo los poetas podemos responder los enigmas de la historia".

Tuve la oportunidad de conocerlo, en los inicios de mi adolescencia, pero no pasó de ser un amigo de papá, que para más susto, era maestro y daba la impresión de ser muy serio. Después me fui lejos de su querida Santa Clara, crecí, leí su obra y me hice planes de regresar para conocerlo de verdad, que nunca cumplí, por miles de pequeñas y mezquinas justificaciones, la peor de todas quizás fue no desearlo lo suficiente. La noticia de su muerte, de la que pronto se cumplirá todo un lustro, me hizo posponer por última vez ese viaje. Pero para la próxima, -aunque ese viaje no será a Santa Clara, sino un poquito más largo- seguro que nos vemos, sí señor!

Quiero ahora, desde mi pequeñez, rendir homenaje a Carlos Galindo Lena, Poeta.

JUSTICIA

El aire del soldado es siempre un aire triste
Porque dar muerte
O recibir la muerte es siempre triste
Doloroso oficio de los hombres

Un paso de soldado y queda huérfana la tierra
Sin la verde sonrisa de los niños
Sin aquella que propaga la especie y aun
el pan de cada día

Ay por la libertad
Y el soplo negro del corazón asesinando
mariposas

El aire del soldado es siempre un aire triste
Pero al final de su noche puede que amanezca
Si la palabra libertad quemó su alforja
Si la palabra justicia fue su arma de guerra
Ay pero aun así
El aire del soldado es siempre un aire triste

Cada hombre tendrá derecho a que le juzguen

– – –

NADA ES COMPARABLE A UN HOMBRE QUE AMA

Cuando el sol abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Para salvar al hombre basta tu vegetal
presencia
Los perros se detienen a mirarte como la pasajera
de otros mundos
Porque la noche es tuya como es tuyo el secreto
de los astros

Cuando el sol abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Eres la casa del amor el resguardo contra
los huracanes
La torre desafiante sobre la arena del poniente
La rosa náutica me obliga a acariciar
tus senos

El viento me habla de las aves que emigran
de tu boca
Que plenitud de nidos colgando
de tus ramas
Eres tan terrestre como la nube que guarda
los presagios
Y tan celeste como el árbol que
alimentó la llama

Cuando la noche abandona tus brazos yo estoy
en ellos
Desplegad vuestras carpas gitanas
de la tierra
El porvenir del hombre está en la rosa
de su vientre
Todos los naipes mueren en la
geografía de sus mares
Adiós tristes corsarios de los potros del viento
Adiós naves cargadas con los diamantes
ebrios
Cuando la aurora muere ya yo estoy en sus brazos
Cuando el hombre canta ya yo estoy en su vientre

– – –

QUEDARÁ DE TU SER LO QUE HAS GANADO…

Quedará de tu ser lo que has ganado
a multitud de amor frente a la noche.
No hay espacio vital para el reproche
aunque se pierda el sol de lo allegado.

Cuando el camino ha sido transitado
Con pie de abismo a flor, sin un derroche,
queda la esencia de la luz de anoche.
Vuelve a su ser el ser de lo logrado.

Y florece el espacio, el tiempo cede,
vive en la eternidad del que te nombra
y que al nacer de ti forja su estrella.

No ves que el hombre tonto que te agrede
no se resuelve en luz, queda en la sombra
y al fin crece y renace de tu huella.

– – –

RETRATO DE UN VIEJO POETA

Hondo y grave en su luz, ensimismado
en las tercas palomas de la frente
midiendo el hoy con soles inocentes
que emergen de las dudas del pasado.

En el presente firme y reservado
caminante de lunas y ponientes.
Solitario en su luz, irreverente
ante la insidia del amor frustrado.

Un universo crece desde el pecho
libre panal de amor para el camino
que conduce a la vida ilimitada.

Manos que van desde el altar al lecho
buscando una razón para el destino
que le abre el corazón a dentelladas.

– – –

TESTIGO DE CARGO

Al conjuro de tu voz
despiértanse los muertos.
No sólo los que habitan debajo
de las orquídeas,
los amados
sino también los que están de frente
a su inmundicia.
Cuando tú callas
ya nada vuelve a ser sobre la tierra,
perdida su esencial melancolía,
quedan expuestas a la compasión
y al silencio.
El tigre de media noche
para el sueño de las adelfas.
El hombre no sabe como reprimir
sus instintos.
La fiera deduce siempre
la inocencia de la carne.
Mirad que yo no juzgo,
pero el hombre es solícito y amable,
sólo externamente.
Ahí están todos los asesinados
como testigos de cargo.
Ay amada, limpiemos nuestro jardín
de maleficios
después de los relojes caídos
con la lluvia.
Pues el tiempo es como un trigal
que nos detiene
la conciencia errante,
por la fuerza de la inmovilidad
de su belleza.
El hombre en realidad nace solo,
muere solo;
es un grave error juzgar al hombre
por los hombres.

– – –

XVII

Hombre bueno, deja que el corazón universal viva junto a tu corazón, tú lo has visto sangrar cuando de piedad late por ti. No te pierdas, recuerda, hombre pequeñito, que esa es la diferencia entre el ser y el no ser.

– – –

EL GRAN VACÍO

La Mejorana

No todas las plantas tienen un holocausto en medio
de la noche;
la Mejorana inquiere al sol
sobre la luz de las reyertas,
la patria entre cenizas
ventila al aire sus jazmines.
¿Dónde hay un padre que dignifique tanto
su humildad?
Mirad que Grecia nos entregaba desde antaño
sus coronas de sangre,
pero aquí la sangre no corrió nunca,
entre hermanos,
siempre se detuvo en el ocaso.
¿Quién permitió que el tiempo de la siega
se precipitara entre las aguas?
La espiga fructificó
mas no llegaron a nacer las aves que hubieran bajado
al cielo entre alas
a germinar junto a la tierra dura,
junto a su cuerpo insigne.
El círculo se cierra en el momento de mayor
esperanza,
cuando todo iba a crecer
cuando empezara la danza de la vida,
de pronto lo terrible,
lo que nos deja llorando junto al río
interrogando a Dios…

______________________

Libros citados

Yamil Díaz Gómez
Entrevista a Carlos Galindo Lena, Revista Umbral, número abril-junio de 1999.

Carlos Galindo Lena
Mortal como una paloma en pleno vuelo, Editorial Letras Cubanas, 1988.
Rosas Blancas para el Apocalipsis, Ediciones Capiro, 1991.
Aún nos queda la noche, Ediciones Capiro, 2001.

Anuncios

2 comentarios el “El poeta es un instante entre dos eternidades

  1. Viviana dice:

    No conozco a este poeta, lo confieso. Todo lo que hagas para darnos a conocer las cosas de la tierra tienen un valor increible.Mis saludos y profundos respetos,Viviana

  2. Ricardo dice:

    Conoci de este poeta hace mucho en Santa Clara. Tambien conoci a una señora, especialista en el, que estaba tratando de revivir su figura, bastante olvidada ya por ese entonces dentro del institucionalismo. Espero que al menos despues de muerto se divulgue mas su vida y obra. Un saludo desde el otro lado de la orilla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s