La lista de Colina

El 25 de enero de 2007, el crítico y realizador Enrique Colina toma  parte en el intercambio entre intelectuales cubanos que terminó siendo  conocido como la guerra de los emails. Empleo la palabra intercambio  de modo deliberado, pues no creo que lo sucedido fuese un verdadero  debate. Si descontamos la declaración emitida por el Secretariado de la  Unión de Escritores y Artistas de Cuba, quienes tienen la mayor  responsabilidad por lo ocurrido no han expresado su opinión, pero si han  continuado ejerciendo su control sobre la cultura nacional. O mejor  dicho, sobre una parte de los creadores y los medios que dan soporte a  la socialización de dicha cultura. Sobre tan interesante episodio se ha  escrito bastante y es posible que al paso de los años, nuevas  valoraciones presenten su real significado dentro de la dinámica  cultural nacional del aún joven siglo XXI.

En su extenso y valiente mensaje, Enrique Colina entreteje experiencias  personales vividas -o sufridas- durante los más de treinta años que  estuvo al aire su programa "24 por Segundo", ideas sobre las relaciones  entre creadores y dirigentes políticos, y breves historias sobre filmes  cubanos que generaron polémicas en su momento. Y como evidencia  incontestable nos deja una lista de treinta películas -sin incluir  documentales- que nunca habían sido exhibidas por la televisión  nacional.

Aunque no tengo elementos que apoyen lo que afirmo, quiero creer que la  posterior ‘descongelación’ de varios de esos filmes es un resultado del  intercambio intelectual y en particular, de la lista de Colina. En los  meses que siguieron, de forma paulatina, se exhibieron en la televisión  varios de esos filmes, llegando en mayo del 2007 la presentación de  "Fresa y chocolate", de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. Con  esta exhibición se puso fin a una espera de casi catorce años para la  gran mayoría de los cubanos, que solo pueden ver cine en la televisión,  y deseaban disfrutar de un película muy promocionada, aplaudida y  premiada internacionalmente, considerada como un símbolo del nuevo cine  cubano de los noventa.

Por esas maravillas del azar concurrente, transcurridos dos años exactos  de que Enrique Colina enviara su mensaje a Desiderio Navarro, en la  noche del domingo 25 de enero, por el canal Educativo 2, he visto  "Madagascar", realizada por Fernando Pérez en el mismo año de "Fresa y  chocolate", 1993. Me pregunto si será posible -con la colaboración de  algunos entusiastas- actualizar la lista de Colina y ver cuántos filmes  quedan aún por ‘descongelar’. O realizar la lista de los documentales,  que también han tenido su movimiento. Al menos con el cine se están saldando viejas deudas, ¿cuándo llegará el tiempo de saldar las otras?

Un año más

Es cierto que es sólo el primero, pero me alegra mucho llegar a este  aniversario con optimismo y espero que vengan muchos más. No pretendo  hacer un recuento (me aterra la palabreja balance) del año transcurrido,  ahí están los textos publicados, y en particular El viejo, la  Internet y yo.

Deseo celebrar, divertirnos todos juntos, si es posible,  en este mundo virtual. Y no se hable más, que ya llega el pastel con su  velita solitaria. Buscad el álbum de Mecano de 1987,  Descanso Dominical  y escuchad la canción que da título a este post. Espero que os  contagiéis de su alegría. No será una fiesta innombrable, pero tampoco  una fiesta vigilada. Es tiempo de embriagarse, olvidar por un instante,  dormir, tal vez soñar… Y que nadie me perdone por este día de mi  felicidad.