Homenaje a JFP

Juan Francisco Pulido habría cumplido 30 años el 14 de noviembre pasado.  Me he enterado de su historia por el primo Frank, que ha venido de  visita. Me trae un texto que llevaba algún tiempo preparando y que  decidió  completar con los versos de JFP que forman el título y el  exordio. En coincidencia con un post anterior, el tema del suicidio está   presente. Hemos decidido, aunque resulte paradójico, no  publicar  detalles de la vida y obra de Juan Francisco, con la esperanza de  motivar al lector a que busque por su cuenta y descubra, sin mediadores  ni influencias, lo que de ello decida guardar para sí.


Al carajo la vida 

Por Frank El Primo

… soy  libre, pero tengo sueño.

Juan Francisco Pulido, poeta, emigrante y suicida (Cienfuegos  1978-Minnessotta 2001)

¿Apago la luz?, es un bombillo ahorrador, arriba del espejo del baño,  que  alumbra bien aunque dándole vuelta para encenderlo no durará mucho  pero no importa mejor lo dejo así. No va a gastar tanto y dinero queda.  Esta del cuarto sí la dejo apagada, ya estoy acostumbrado a la oscuridad  en estos tres días con los ojos tapados por la cabrona conjuntivitis que  primero fueron los pulmones luego el polvo de la placa y ahora esta  ceguera que me tiene hecho un mierda, por dentro y por fuera. Ya las  puertas están bien cerradas porque se lo pregunté y ella siempre lo hace  sin que la mande, es que no me gustaría que a estas alturas los ladrones  me den un palo, que se lleven algo de lo que va a quedar aunque algo se  llevarán cuando entren buscando lo primero que les piden de la jefatura:  ¨¿No encontraron nada escrito? ¡Sigan buscando!¨, una carta, una nota,  un papelito es lo primero que tienen que encontrar para darse una  explicación, si tuviera una porque seguro todo debe tenerla pero no voy  a ser yo quien se las dé, que la busquen ellos y que se jodan igual que  me toco a mí entonces. Seguro se llevan la agenda negra pero ahí solo  hay nombres con  direcciones, algunas décimas. También las van a buscar  a ellas pero esas se las voy a dejar a mano, cerquita las dos aunque va  y no se contentan con eso y se ponen a buscar más ¨¡Busquen bien que  esto debe estar lleno de armas!¨ como si esta cabrona casa fuera un  escondite de piratas. Eso es lo que debo parecer con este pañuelo en la  cabeza, a mí que nunca me han gustado los piratas. Prefiero los  vaqueros, con botas altas y sombrero que no tengo porque botas si pero  sombrero hace tiempo que trato de buscar uno que sea vaquerito y nadie  me lo trae ni me lo manda, para usarlos el día que lleguen los yanquis.  En esta cuadra nadie sabe lo que tiene que hacer ese día, el único que  tiene un plan soy yo, voy a salir como un vaquero a asaltar la chopin,  pero solo voy a meterle mano a la comida y cargar toda la que quepa en  el sacapunta y cuando llegue a la cuadra repartirle a la gente los  chorizos y el jamón, los quesos y chocolates con las aceitunitas, todo  lo voy a repartir menos la leche porque esa es para nosotros aunque el  viejo me la trae hasta la casa, claro que tiene suerte porque no se  esconde y  casi nunca lo paran yo se que usa mi nombre cuando lo han  parado: ¨¡Esta leche es para el coronel!¨, es un bicho el viejo pero más  bicho soy yo. Por eso cuando me quiso subir un peso por cada litro le  dije que de eso nada: ¨¿Y mi nombre? ¿Cuánto vale mi nombre?¨. Depende,  el viejo me lo puso por un tipo muy rico de aquella época pero eso de  los nombres es  injusto porque uno no puede escoger el suyo y a veces no  puedes ni escoger lo que quieres ser, como yo que quería ser piloto pero  no se podía había que ser guerrillero, soldado, siempre combatiente  listo a ir donde te mandaran, para el Escambray, para Liberación  Nacional o Angola. A descarrilar un tren y hacer explosivos con una  latica de leche condensada, apretar el gatillo como en el Escambray  porque en Angola no tuve que hacerlo, lo de allí solo era asesorar a los  Fapla para saber cuales de los presos habían participado en los asaltos  a los quimbos y luego presenciar  los fusilamientos. Esas eran las  órdenes de la jefatura. Allá en el Escambray sí lo halé, tanto que  todavía me despierto cuando acabo de soltarlo y ya salieron todos los  tiros, entonces vuelven los nombres con sus apellidos, sus alias. No  logro olvidar nada, morir debe ser más fácil que apretar el gatillo y  quedar vivo con tantos recuerdos, para luego verlo en la televisión  diciendo que eso nunca se hizo: ¨¿Cómo que no, si yo estaba allí y me  acuerdo de todo?¨, lo mejor sería hacer un libro vaya algo así como ¨Los  cuentos de la Macorina¨, la muñequita negra que le dábamos para que la  cargaran delante de sus compañeros: ¨¿Este es el tipo duro que los manda  a ustedes…?¨, y el preso durmiendo a la negrita, cantándole una  canción. Por ahí quedan quienes se acuerdan, como yo, pero a mi  no me  gusta escribir prefiero inventar historias y luego contarlas o verlas en  el televisor como el documental que pusieron hoy del gordo de la  gorrita. Mucha sangre, muchos tiros, muchos jóvenes muertos con sus  sueños acabados. Como los de ella que está dormida pero ya no sueña solo  sufre por él, por mi, por ella misma y ya no quiere ni dejarme solo,  aunque a veces dice que estoy insoportable yo sé como se siente y no me  deja para que no haga una locura  eso es lo primero que dicen: ¨¡se  volvió loco!¨, ahora, cuando más cuerdo estoy.  Hace calor pero no voy a  poner el aire. Este cuarto lo dejo todo cerrado. Mejor uso la pequeña  porque la grande la van a venir buscando por la licencia pero esta tiene  gente atrás, que están locos por ella, es verdad que queda cómoda en el  tobillo y en la mano casi no pesa pero de regalado nada si hace poco se  la quise vender a un amigo y no me la compró pero se me apareció con la  carga que tiene puesta. Ahora que ella está bien dormida ¿no sentirá  nada?, yo sí volveré a sentirlo, por última vez, aunque solo quisiera  saber una cosa: ¿Quién apagará la luz?

La imagen de la República

Por: Frank El Primo

Este texto lo escribió el Sr. Carlos T. Trujillo, quien nació en Cienfuegos en 1869 y falleció en la misma ciudad en 1937. Culminó la guerra de 1898 con el grado de Coronel del Ejército Libertador.

Un amigo me ha facilitado un libro con artículos suyos publicados en la prensa de la época, entre los años 1911 y 1936. ¿Qué les parece? ¿Conocían algo de él? Trataré de ofrecerles otros textos del Sr. Carlos T. Trujillo. Disfruten este:

La imagen de la República
Carlos T. Trujillo

Creo que los pueblos son culpables, las más de las veces de los errores que cometen sus gobiernos. Cuando el “gobierno invisible”, como llamaba Ruskin a la influencia cívica, no posee la pureza, ni la energía espiritual para deponer ante la verdad todos los errores conocidos, el gobierno, propiamente dicho, que es siempre muy inferior reflejo del “gobierno invisible” ha de ser insoportable para los gobernados.

Hace años que el país anhela la República sincera, la república de los “hechos republicanos”; pero todos impedimos que también, de hecho, la República exista.

Que no haya privilegios -ni fueros, ni privilegios- proclama todo el mundo en la plaza; y en voz baja cada uno quiere, solicita, busca y pelea, por el privilegio. Los partidos políticos sufren del mismo mal: en el poder y en la oposición emplean los mismos métodos; cometen los mismos errores, realizan las mismas maldades, y se manchan con los mismos crímenes. El país se decepciona, resígnase al mal pasado creyendo evitar el mal venidero; su mirada inquieta gira vanamente en torno de cuanto le rodea, y se cree perdido en un desierto…¿Dónde está la República?

Dentro de nosotros no se encuentra el remedio, dicen en voz baja los culpables, los cómplices, los indiferentes, los que no sufren ni aman con el régimen nuevo, los que explotan; en una palabra los mismos que gozan de privilegio. Dentro de nosotros no está ciertamente la República, sino su imagen; está la colonia mixtificada.

Lo grandes partidos han tenido ya responsabilidades de gobierno; un grupo de hombres de unos y otros han ejercido funciones de gobernantes, y han fracasado de un modo definitivo; sin embargo, muy pocos son los personajes que con virtud republicana, se han resignado a volver al hogar, para cuidar la hacienda privada y la familia. No hay error, maldad, ni crimen que anule entre nosotros a un hombre; la muerte civil o política, nos es desconocida. Perduran las personas cuando se están arruinando las instituciones. Si el país escogiese de una vez para siempre, entre las personas y las instituciones; si se exigiese a los partidos que prefiriesen la República al Poder, o mejor dicho, el Poder dentro de la República, comenzaríamos la nueva era, la de los “hechos republicanos”, la del Mesías, con la libertad real, y no imaginaria.

Los partidos políticos han ultrajado la República; han calumniado la Revolución; han presentado como modelo ante la juventud cubana un estandarte negro salpicado de oro. Sin principios, sin esfuerzos, sin sacrificios, podéis ser ricos: robad. No os importe nada la República.

Los caudillos de la Revolución, en su mayoría, son los culpables de ese estado de la conciencia cubana. En la guerra fueron sinceros, porque abnegados y valientes aceptaron el sacrificio que la Revolución imponía; en la República son desleales, porque no se someten al sacrificio que la República impone. Se han enterrado en el pasado grandioso, y voluntariamente muertos, han querido regir la vida de la República. Una muralla invisible para los ojos materiales, visible para todo espíritu despierto, separaba la Revolución de la República; los que no han querido o podido pasar por las puertas de ese muro, porque la gloria los hizo soberbios, y carecían de la humildad ciudadana, esos están fueran de la República, ¡esos!… definitivamente, son enemigos del régimen republicano. Sus glorias están en la Revolución; sus prestigios, en la nacionalidad; sus caídas en la República.

Suponed a un viajero que tras largas jornadas por tierra desiertas, por valles y montañas, divisa al fin la choza en que espera encontrar alimento y abrigo; que aprieta el paso para llegar más pronto, y que cuando cree terminada su odisea, al pedir al dueño un poco de pan y frutas para acallar su hambre, el buen hombre, en medio de mil consideraciones y excusas, le niega el alimento; pero creyendo posible un milagro espiritual, le presenta a la vista uno de esos cuadros tan comunes en muchos comedores, en donde se pinta una mesa cubierta de manjares y jarras que contienen bebidas: es lo único que puedo ofreceros , señor para saciar vuestro apetito- le dice.

-Malditos sean esos manjares que se exponen al hambriento- dice el viajero- porque ellos exasperan en lugar de consolar.

-Un poco de pan duro, lo que un perro come en las calles de nuestras ciudades, vale más para mí, ahora, que esos cromos o pinturas; no son imágenes lo que necesita mi estómago.

El pueblo cubano es ese pobre viajero, que pide el pan y el vino de la República para nutrir su cuerpo y fortificar su espíritu. En vano lo ha pedido hasta ahora: porque se le enseña siempre la imagen y no la realidad de la República. Para transformar la imagen en realidad, no para restaurar, sino para establecer la República, es para lo que se necesita una nueva cruzada espiritual; porque la Revolución no fue más que un instrumento útil, transitorio; y la República real, es lo definitivo, el ideal político.

Frank Delgado: ¿Rebelde o Insubordinado?

   Por: El Primo del Guajiro Frank Delgado estuvo en Cienfuegos el día 11 de abril. Llegó esa misma tarde por la Terminal de Ómnibus. Lo vi saliendo de allí con su mochila y dos guitarras a cuestas. Lo esperaba Antonio Enrique, el presidente de
la AHS. Y me alegró verlo con su gorra, sus gafas, riéndose y en chancletas! Y fui al Parque de las Esculturas a escucharlo esa noche.
 También quise que se acabara el concierto… Porque daba pena el audio que le pusieron a Frank. Pero nunca esperé que a Frank Delgado, que viaja en ómnibus y calza chancletas, carga con sus mochilas y guitarras, es capaz de empezar dos veces una canción porque el audio es una mi… seria, que ofrece disculpas a quienes lo escuchan, es sincero y te dice: «¡Nunca tuve tantas ganas de  acabar un concierto!»; pues nunca esperé que a ese mismo Frank le dedicara dos textos, variando títulos y alternando sinónimos, la periodista Zulariam Pérez Martí en las ediciones digital e impresa del “Cinco de Septiembre”, el Órgano del Comité Provincial del PCC en Cienfuegos.  En ambos textos la periodista espera que cuando regrese a cantar en el Teatro Terry, como prometió el trovador, «no venga el Frank “famoso” y si el trovador del pueblo». ¿Y saben por qué? ¡Ah! Porque el “rebelde” Frank, según la edición digital, “hizo honor a su fama de insubordinado”, según la edición impresa, y “prefirió darle la espalda a la prensa”. Y la prensa, ni corta ni perezosa, ¡le pasó la cuenta!   

Ahí les van las dos ediciones, la digital y la impresa. Lean, ¡a mí no e crean!  Yo, seguiré prefiriendo a Frank y lamentando textos como este(estos), firmados por una joven periodista para el único semanario local y usando un lenguaje que urge ripostar, tal vez en el próximo concierto el “rebelde” siga aun más “insubordinado”… y le siga ofreciendo sus textos a pesar de audios y otros males.  ¡Esa será la mejor de las respuestas!

Llegó la Pandilla


  

Un primo de Cienfuegos me envía este texto, inspirado en la visita a esa ciudad del trovador Frank Delgado y su reflejo en la prensa. Aprovecho para abrir la sección
La Pandilla, donde publicaré las colaboraciones de los amigos que están más desconectados que yo, pero también tienen algo que decir.